
Llegamos a Amsterdam con una hora de retraso sobre el horario previsto. Nada más conectar el teléfono recibimos una llamada de Carlos para ver cuanto tardaríamos en ir a recoger las llaves del apartamento. Una vez instalados en nuestra cómoda estancia en el canal single, salimos a buscar algún sitio para cenar y dar nuestro primer paseo por el "oude zidje".



Al día siguiente partimos en busca del corazón de la ciudad, disfrutando de una temperatura ideal para pasear sin rumbo. Entre gracht (canales) y straats (calles) ibamos descubriendo el ambiente relajado que desprende Amsterdam. Hacia mitad de la mañana aparecimos en el Dam y nos unimos a Francisco que nos enseñó algunos de los lugares más peculiares, contándonos decenas de anécdotas y datos curiosos.






Las bicicletas circulan por toda la ciudad con preferencia sobre los coches, incluso sobre los peatones. Alquilamos un par de bicis para integrarnos del todo: "Turistas con bici, monos con navaja".





