























Hacía varios días que hablábamos de ir a hacer algunas fotos. A una azotea o a la playa del Saler. Pero fue un domingo comiendo en la casa de la Cañada cuando decidimos que iríamos allí a ver que salía.
Casi sin preparar nada, recogimos a Ana a la salida del trabajo y después de comer algo rápido en un chino, empezamos a hacer pruebas liados en risas y bromas. Entre cambio de localización y ropa veíamos algunos cortes de "fama a bailar" e íbamos añadiendo decorado a las fotos: percheros, mecedoras, naranjas, corazones de papel... ¡un parasol!
Cuando nos dimos cuenta nos habíamos quedado sin luz y ya de camino a casa el cansancio era lo único que se escuchaba en el coche.
Además de unas fotos me llevé una tarde llena de primavera.